Sistema
The Walking Dead RPG
Intérprete
bull_omg
Crónicas
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Antes de que el mundo se derrumbara, Nathan Cole era un hombre común con un uniforme, una esposa y una hija de ocho años. Trabajaba como sheriff adjunto en el condado de Whitfield, un lugar donde el mayor problema era un borracho los viernes por la noche o un ciervo cruzando la carretera. Creía en la ley, en los buenos modales y en la idea de que la gente era, en el fondo, decente. Cuando empezaron los primeros informes sobre ataques, mordeduras y cuerpos que no permanecían muertos, Cole fue de los que siguió el protocolo, de los que creyeron que la situación se controlaría con tiempo, barricadas y disciplina. No lo hizo.
Su esposa y su hija murieron en los primeros meses. No por los caminantes, sino por otros sobrevivientes que les tendieron una emboscada mientras buscaban comida. Cole mató a uno de ellos a sangre fría con un martillo, y algo dentro de él cambió para siempre. El agente que creía en la justicia quedó enterrado esa noche. Lo que sobrevivió fue un hombre que comprendió que sin orden, no hay esperanza, y que la ley debía aplicarse incluso cuando nadie quedaba para escribirla.
Durante los primeros años del brote, Nathan reunió a un pequeño grupo de sobrevivientes: antiguos agentes, civiles, soldados, incluso algún criminal reformado. A ese grupo lo llamó “The Order” — una patrulla móvil que aseguraba carreteras, cazaba saqueadores y ejecutaba a quienes ponían en peligro la estabilidad. Al principio, funcionó. Donde pasaban ellos, los caminantes desaparecían y las comunidades volvían a comerciar. Pero la línea entre justicia y tiranía se volvió más delgada cada día. Las ejecuciones públicas, los castigos ejemplares y las normas inquebrantables que imponía Cole terminaron por convertir el miedo en el nuevo combustible del orden.
Cuando un pequeño asentamiento al sur de Dalton decidió rebelarse contra su autoridad, Nathan les ofreció un trato: entregar a los responsables o perder la protección de The Order. Rechazaron el ultimátum. Tres días después, el pueblo ardía. Cuarenta personas murieron, seis de ellas ejecutadas por el propio Cole frente a los supervivientes. A partir de ese momento, el nombre “Nathan Cole” dejó de ser un símbolo de justicia para convertirse en una advertencia. Algunos lo llamaban protector, otros dictador, y unos cuantos, simplemente, “la Ley”.
Con el paso de los años, The Order se desmoronó. Las diferencias internas, las pérdidas y la culpa disolvieron lo poco que quedaba de lealtad. Nathan desapareció entre los bosques de Georgia con solo su revólver, su placa y una lista de nombres escritos en un cuaderno de cuero: los que había perdido… y los que aún debía castigar. Se dice que ha sobrevivido solo durante más de cinco inviernos, moviéndose de asentamiento en asentamiento, ofreciendo protección a cambio de obediencia. Otros aseguran que es un mito, un fantasma armado que patrulla carreteras solitarias imponiendo justicia a su manera.
En el invierno de 2025, los rumores de su regreso vuelven a circular. Al norte de Georgia, han aparecido asentamientos con reglas nuevas: castigos severos, disciplina férrea, pero sin saqueos ni muertos innecesarios. Los viajeros lo describen como un hombre de mirada tranquila y voz firme, que ofrece seguridad a cambio de lealtad. Nadie sabe si Nathan Cole busca redención, poder o simplemente control, pero todos coinciden en algo: cuando pronuncia la frase “La ley no murió… solo cambió de manos”, más vale obedecer.
Aún no hay crónicas. La historia espera a ser contada.