Sistema
The Walking Dead RPG
Intérprete
NotEcko
Crónicas
0
El papel estaba arrugado, sucio, con manchas antiguas que no eran solo barro.
Ronan lo sostuvo entre los dedos unos segundos más de lo necesario, como si al soltarlo también se desprendiera de lo poco que quedaba de aquel hombre que lo escribió.
Pero no lo soltó.
Nunca lo hacía.
El encabezado aún se leía:
“Evacuación Athens”
Había sido su misión.
~ Había sido su fracaso. ~
El frío había dejado de ser una sensación hacía años.
Ahora era una constante.
Creed caminaba entre los árboles desnudos del noreste de Georgia como si formara parte del paisaje. Paso firme, ritmo constante, sin desperdiciar energía. El suelo crujía bajo sus botas, húmedo, cubierto de hojas muertas. El aire olía a tierra, a óxido… y a algo más que nunca desaparecía del todo.
Muerte. Esa misma muerte que había condenado todo...
Se detuvo un instante, Escuchó... Pero nada parecía fuera de lo común, ningún movimiento torpe entre ramas, ningún grito. Aun así, no bajó la guardia.
—Sigue — murmuró para sí, casi sin voz y siguió su macha.
El documento seguía en su bolsillo, doblado en cuatro partes, gastado en los bordes. No necesitaba leerlo. Lo conocía de memoria. Cada línea. Cada palabra.
Cada error.
Evacuación Athens.
El nombre sonaba limpio. Eficiente. Como si alguien hubiese creído de verdad que aquello podía salir bien.
En 2014 todavía creían muchas cosas.
Creían que el brote podía contenerse. Que las ciudades podían recuperarse. Que Athens era un punto crítico… pero salvable.
Creed también lo creía.
Entonces aún era Sargento I. Aún lideraba hombres. Aún daba órdenes que otros seguían sin cuestionar demasiado.
Pelotón C.
Extracción.
Entrar. Sacar. Salir.
Fácil en papel, ¿Pero era tan fácil en realidad?
Los primeros días fueron exactamente eso, Fácil.
Salieron de Fort Lanar sin incidencias. Vehículos en formación. Comunicación abierta. Protocolos intactos.
El mundo aún tenía estructura.
—Ritmo constante —había dicho Creed desde el vehículo delantero—. No nos adelantamos ni nos retrasamos. Quiero visibilidad en todo momento.
— ¡Recibido, sargento! —respondieron.
Había disciplina orden... Eso era lo que más dolía recordar.
El cambio empezó en la carretera hacia ILA, donde encontraron múltiples vehículos abandonados, puertas abiertas, maletas en medio del asfalto... No había cuerpos, pero era exactamente lo inquietante.
—Esto no me gusta —dijo uno de los escoltas.
Creed tampoco estaba cómodo, pero no podía permitirse dudar.
—Seguimos —respondió—. Ajustad distancia. Ojos abiertos.
Siempre hacia adelante.
El desvío hacia Danielsville fue la primera decisión que realmente importó.
La carretera principal estaba bloqueada. No por un accidente… sino por acumulación. Demasiados coches. Demasiado desordenado para ser casual.
— No pasamos por ahí —dijo Creed — Ruta B. —
— Central no ha confirmado el cambio — respondió alguien por radio.
Creed apretó la mandíbula, miró el horizonte vacío y dijo — Central no está aquí. —
Fue la primera vez que rompió protocolo ¿Sería la última? Probablemente no.
Horas después, Danielsville los recibió en silencio. Un silencio incorrecto, demasiado limpio, demasiado quieto.
Acamparon a las afueras, revisaron perímetro, mantuvieron turnos... Todo según manual.
Hasta que dejó de serlo. ¿Curioso verdad?
El encuentro con infectados fue:
Rápido.
Brutal.
Confuso.
No se movían como antes. No reaccionaban igual. No huían. No dudaban.
Atacaban.
Dos hombres cayeron.
Heridos.
Vivos.
Eso pensaron todos, o eso quería creer Creed.
El informe decía: “solo malestar.”
Pero Creed recordaba cada detalle.
El sudor frío... Las pupilas dilatadas... El temblor en las manos...
— Sargento… — dijo uno de ellos, sentado contra un vehículo — Algo no va bien. —
Crred se agachó frente a él.
Observó la herida.
No parecía grave.
Eso era lo peor.
—Te pondrás bien —respondió.
El hombre asintió, pero no parecía convencido... Aunque Creed tampoco lo estaba ¿Quizás se intentó autoconvencer?
Perdieron contacto con central esa misma noche, primero interferencias luego silencio...
El mismo silencio que les acogió la noche de acampada anterior.
Nadie respondió a las llamadas, nadie confirmó recepción.
Nada.
El mundo, de repente, se hizo mucho más pequeño y mucho más peligroso pero siguieron avanzando porque detenerse no era una opción llegados a este punto.
Porque retroceder significaba admitir algo que Creed aún no estaba dispuesto a aceptar.
Retroceder significaba adminitir...
Que todo estaba perdido ya
Athens nunca llegó a estar realmente a la vista, no como objetivo sino como advertencia.
Los primeros signos aparecieron antes de alcanzar el perímetro.
Movimientos entre árboles. Sombras cruzando la carretera. Ruido constante en la distancia.
Como un enjambre.
—Sargento… — dijo uno de los hombres, con la voz tensa — Nos están rodeando.—
Creed lo sabía, lo podía sentír.
— Formación cerrada — ordenó — Nadie se separa. —
Pero ya era tarde. ¿No Creed?
El ataque no fue frontal.
Fue total.
Desde todos lados.
Como si los hubieran estado esperando.
Los vehículos quedaron inutilizados en cuestión de minutos. Bloqueados. Rodeados.
Los disparos no bastaban, nunca bastaban.
— ¡Nos superan! — gritó alguien.
— ¡Retroceded! — ordenó Creed.
Pero no había línea clara de retirada, solo caos.
El pelotón se rompió.
Uno a uno....
Gritos.
Disparos.
Y silencio.
Cuando todo terminó… solo quedaban dos.
Creed.... Y Walker.
Se refugiaron en el bosque, lejos de la carretera, lejos del ruido, pero Walker estaba herido.
Respiraba con dificultad...
Demasiado pálido.
Demasiado tranquilo.
Creed lo sabía, pero no quería decirlo.
— No me mires así — dijo Walker, con una media sonrisa — Sabes lo que hay. —
Creed apretó los dientes.
— Podemos movernos. Buscar otro punto... Aguantar. —
Walker negó despacio.
—No… no voy a ser una de esas cosas. —
Se hizo el silencio, el viento entre los árboles nada más.
Creed levantó el arma. No temblaba. Eso fue lo peor.
—Hazlo bien — dijo Walker — Como siempre. —
Creed asintió y...
Un solo gesto.
Un solo disparo. Y otro hombre había caido bajo su mando.
BAJO SUS MANOS
El informe terminaba poco después, palabras escritas sin estructura, sin protocolo. De hombre intentando dejar constancia de algo que ya no tenía solución.
El presente volvió con un sonido seco, una rama rompiéndose.
Creed giró ligeramente la cabeza. Un infectado, luego otro y otro más detrás... Siempre más.
Levantó el arma y... Tres disparos. Tres cuerpos cayendo.
Sin esfuerzo.
Sin emoción.
Se quedó quieto unos segundos, mirándolos.
No como enemigos, como recordatorios.
—No era así… — murmuró.
Pero ya no importaba cómo había sido, solo cómo era ahora.
El viento volvió a moverse entre los árboles.
Frío.
Vacío.
Ronan reanudó la marcha.
Solo. Como llevaba años.
—¿En qué cojones nos hemos convertido…? —dijo, casi sin darse cuenta.
La pregunta se perdió en el bosque, sin respuesta, como siempre. Pero aun así… Seguía caminando. Porque en algún lugar, muy dentro, algo seguía resistiendo...
No esperanza, no exactamente.
Algo más terco, más peligroso.
— Tiene que haber una forma — susurró.
No porque lo creyera del todo, sino porque necesitaba creerlo. Porque si no la había… Entonces Athens no fue un fracaso.
Fue el principio del fin.
Y Ronan Creed… No estaba dispuesto a aceptar que todo terminara así.
¿O SI?
Aún no hay crónicas. La historia espera a ser contada.