Sistema
The Walking Dead RPG
Crónicas
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Jillieth, nace un 3 de Agosto en un hospital privado en Florida, Miami siendo la primer hija de una pareja de clase media-alta conformada por Edgar Ackehurst y Olivia Maddox. Jill... como siempre le llamaron, fue lo más buscado en la vida de ambos, creció rodeada de amor y todos los lujos que se pudieran permitir en general, aunque su vida se volvió incluso mejor, cuando su hermana pequeña Sam nació, su mejor amiga, su confidente, su todo...
Crecieron lado a lado juntas aunque, no todo era tan bueno... pues Sam aprendió a vivir a través de Jill, cosa que las unió aún más pero el motivo no era el mejor. Sam tenía una enfermedad genética la cual no la dejaba salir mucho de casa en general, desgraciadamente, incurable, aunque tratable de por vida. Aún con todo esto, siempre se impulsaron a lograr todo lo que querían a pesar de las dificultades y los obstáculos... es así como Jill con un hueco en el pecho dejó su casa, su familia... su vida atrás para estudiar Medicina en Maryland, una colegiatura casi que financiada completamente gracias a una beca ganada con esfuerzo, por sus excelentes notas.
Los años pasaron... Sam y ella se veían cada que podían, pues Jill viajaba cada receso que tenía entre clases para verla y contarle todo, sin decir... las innumerables llamadas de por medio en todos esos años, aunque estuvieran lejos en físico, se enteraban todo lo que pasaba en la vida de la otra, pues, para eso eran mejores amigas y hermanas. Jillieth, comenzó su internado al fin... fueron horas muy duras, pero su objetivo era claro, terminar el internado, la residencia y comenzar cuanto antes investigaciones por la enfermedad se su hermana... el tiempo se acababa... el internado fue muy dura, las grandes cargas horarias comenzaron a pasar factura, pues ella y Sam no tenían tanto tiempo para hablar como antes, por eso mismo, comenzó a escribir diarios de su día a día y a enviárselos a Sam... para así mantenerse enteradas aunque no pudieran estar tanto tiempo entre llamadas. Jill hasta logró encontrar el amor, aunque algo mayor que ella y bastante cliché, del tipo de cosas que ella y Sam reían cuando veían en alguna serie médica... un residente ya de primer año Sean Drake, realmente era todo lo que había soñado.
El año duro pasó... Jill terminó su internado, pudo pasar el examen y respirar al fin, su vida ponía pie firme, ahora comenzando su residencia y su relación con Sean mejor que nunca... pues hasta estaban comenzando una nueva etapa mudándose juntos, aunque algo apresurado, acertado también, pues se había hasta vuelto bastante parte de su familia en este año, raramente hasta Sam lo aprobaba y se llevaba muy bien con él al igual que Jill tenía muy buena relación con la familia de Sean.
Todo iba... demasiado bien... verdad? Los turnos del hospital comenzaron a ser algo más caóticos, su residencia en Cirugía General iba bien aunque por falta de personal también estaba un poco por todos lados... sala de emergencias, pacientes propios y hasta intentando echar una mano a su pareja Sean con sus pacientes, para muchos, uno de los veranos más impresionantes en año, todos decían, agotados al igual que inciertos de todo por esta epidemia rara la cual creían que solo eran algunas olas de calor de más mezcladas con la irritación general de la gente.
Una de esas tardes ocupadas, donde raramente había tiempo de parar... donde como de normal, su teléfono había muerto completamente, la peor de las noticias había pasado, aunque ella completamente ajena de esto... terminó si turno, se dirigió a casa y mientras escribía en uno de los tantos nuevos diarios para Sam se dispuso a encender por fin su teléfono, donde vio varias llamadas de su madre, temiendo lo peor, la llamó inmediatamente pero... ya era demasiado tarde, Sam, su hermana, su mejor amiga, su persona favorita en el mundo, había muerto. Los gritos desgarradores al escuchar la noticia hicieron que Sean corriera preocupado desde la cocina... viendo la cara de Jill entendió todo sin ni siquiera preguntar, solo intentó consolarla mientras ella lloraba. Fueron semanas largas, el funeral de Sam... luego intentar retomar su vida... todo un desastre que ella seguía como una outsider de su cuerpo, completamente en automático aunque ayudada por Sean y sus padres, además de que se aferraba al último mensaje de voz de Sam, el cual no pudo escuchar hasta que no fue muy tarde y decía entre respiraciones cortas y difíciles "Nunca dejes de ser tú, ni en un millón de años, ni aunque el cielo se caiga, pelea por esas niñas que bailaban esa canción juntas donde sea que fuera que sonara, aunque hiciéramos el ridículo en público, nuestra canción... y tú tan auténtica forma de ser hermana, nunca cambies y sigue viendo todo con esos ojos optimistas, te amo y... dile que sí, quieres?".
Fue así como siguió... por todo eso, por Sam, por el pasado y por el futuro, caminando de la mano de Sean quien nunca la dejó caer, juntos y más juntos que nunca pues, luego de un tiempo entendió la ultima parte del mensaje de Sam... Sean le pidió que se casara con él y ella dijo que si, claramente, esperando por su futura celebración de boda con ansias aunque ya prometidos y planeando todo con calma y sin prisa entre ajetreados turnos de hospital.
Los meses pasaron y ese "brote" de lo que al principio todos percibieron como la irritabilidad de las personas mezclada con las malas pasadas del más caluroso verano en años comenzó a esparcirse... sin información... sin mucho que saber, sin entender mucho y cada vez con más incertidumbre y menos personal en el hospital, comenzaron a ver el exhausto en el personal, comenzaron a pedirse respuestas pues ya no pasaba desapercibido como una simple ola de calor, las noticias emprzaron a tratarlo como una pandemia nacional, pidiendo respuestas al gobierno y sin saber nada... de nada, nadie... nadie imaginaría lo que sería, lo que comenzaría.
Jill siguió acudiendo al hospital para sus turnos al igual que Sean... aunque sus padres le rogaran que no lo hiciera, preocupados, pero ella solo seguía con su optimismo... con su yo verdadera... verdad? esa era su yo verdadera... Las cosas se complicaban cada vez más, Sean comenzó a trabajar con su padre en una base militar pues este, era un cargo alto dentro del mismo, hasta había llegado a trabajar codo a codo con el comandante en Washington DC, pero... porque necesitaría un médico? y porque a Sean cuando realmente había más capacitados, él solo estaba en su tercer año de residencia. Sean le decía a Jill que no se preocupara, que solo era momentáneo y que lo hacía para ayudar a su padre, aunque ella sabía que ocultaba algo no presionó, confiando en él.
En una semana todo se volvió un descontrol, las camillas no daban abasto, el director del hospital estaba completamente nervioso todo el tiempo... que no estaba viendo? Se despachaban pacientes con problemas "menores"... aunque algunos se estaban volviendo muy agresivos, que estaba pasando? Porque estaban tan agresivos todos? Porque todos estaban a la defensiva? Porque... Sean no había vuelto a casa y le decía que necesitaba ayudar más a su padre... que pasaba en esa base? Desgraciadamente... días después hiló todo... comenzaron los saqueos, comenzaron los cierres sin explicación de sistemas sanitarios, educación y demás, con todo eso... las evacuaciones y Sean... donde estaba Sean? Solo supo de él por una llamada antes de que las líneas colapsaran "Jilly... evacúa la ciudad, ve a los puestos y di que eres mi prometida mi padre dice que ya se encargó de eso- no... no puedo explicarte mucho más, estoy bien, evacuaré también y te encontraré lo prometo Jillieth... nos encontraremos en la otra base si? Toma la pistola de la caja fuerte y corre a el post más cercano, haz lo que te digo, te amo"; entre cortes en la linea y desesperación por respuestas... la llamada finalizó cortándose y siendo... sin ella saberlo, la última llamada.
Con incertidumbre, miedo y preocupación por él, empacó lo esencial un par de mudas de ropa, algo de agua para el camino, algunos snacks, su diario a medio escribir y uno nuevo pues se le quedó la costumbre y siguió escribiendo los diarios como si fueran para Sam aunque ya no estuviera y también... junto a todo esto, la pistola que Sean le había indicado... para que? si ella ni si quiera sabía como se usaba... tendría que usarla?, así hizo a un lado sus preguntas y sus pensamientos y condujo hacia el post de evacuación más cercano... las carreteras estaban colapsadas, corrió como pudo dejando atrás su coche... su vida, su casa y momentáneamente sus pensamientos; al llegar al post de evacuación... hizo lo que él le había dicho pero nadie la escuchaba, era todo un caos completamente, las personas la empujaban para tratar de pasar por encima de ella y lo lograban, hasta que... se comenzaron a escuchar disparos y gritos desde el otro lado del post de evacuación, que pasaba?! Jill solo pudo correr, resguardarse en un edificio cercano varias plantas encima hasta que los sonidos pasaron... aunque, cuando todo estaba en silencio, entendería que sería el principio de lo peor al ver abajo, vio hordas de lo que parecían... no, era imposible, eso eran cosas de películas solo, verdad? ahí entendió, que ese silencio eterno la atormentaría... a lo largo de los años, la supervivencia forzada entre raciones viejas y lo que pudiera encontrar, que tuvo que pasar mientras avanzaba más y más hacia el invierno, la frontera, intentando encontrar a Sean... a sus padres... no confiando en nadie poco a poco y perdiéndose... perdiéndola a ella, a la chica optimista que le prometió a Sam un día que nunca perdería.
De ese día... han pasado 12 años... 12 largos años en los cuales no sabe como ha sobrevivido, llenos de noches difíciles, hasta pensando en terminar con todo, ha hecho cosas crueles, matado cientos de esas cosas, saqueado cuerpos sola y... no encontrando nada de lo que buscaba al menos... por ahora, aunque aferrada a una vieja foto de acción de gracias donde se veía a su familia... Sam, sus padres y su prometido, Sean.
Aún no hay crónicas. La historia espera a ser contada.