SESIÓN 4: Robaovejas no olvida
16 de agosto de 2026
Salimos de la taberna para escoltar al maestre hasta el barco. Cuando llegamos al muelle escuchamos que habían encontrado a Maelle. Los piratas ya estaban allí, así que aprovechamos el lugar en el que nos encontrábamos para distraerlos y ganar tiempo.
Daenkiel recibió mi linterna y el frasco de aceite mientras valoraba mis opciones. La idea era prender fuego al muelle y dificultar que los piratas pudieran seguirnos. Uno de ellos consiguió acercarse demasiado al barco, corrí hacia él e intenté derribarlo para que Daenkiel y Maelle pudieran subir al barco. El intento no salió como esperaba. Consiguió detenerme y trató de atacarme con la espada. La cota de malla detuvo el golpe. Mientras intentaba recuperar la posición, Daenkiel le dio una patada y lo tiró al mar.
Nos volvimos hacia el barco y... ya habían levantado el ancla. Por un momento pensé que tendríamos que encontrar otra manera de subir. Daryl ya estaba preparando una solución, lanzaba cuerdas con tablones de madera para que pudiéramos alcanzarlas desde el muelle, Daenkiel y yo conseguimos subir.
Le agradecí haberme salvado y fui a equiparme con mi armadura y mi capa. Más tarde le dije con franqueza que el bastardo que buscaba era Maelle, hablamos brevemente sobre ello y luego la llamamos. Confirmó que era una bastarda pero no nos dijo de quién era hija.
Cuando vimos la Fortaleza Roja en el horizonte nos apresuramos a retirar cualquier símbolo de la Triarquía. No habría sido prudente entrar en Desembarco del Rey con esas insignias... idea de Daryl. Llegamos al puerto sin más incidentes.
Durante el camino hacia la Fortaleza Roja, Daryl detuvo a Maelle cuando intentó escapar. No tuvo que perseguirla demasiado, la encontró prácticamente al instante y le dejó claro que debía llevarla viva o muerta.
Antes de entrar en la fortaleza escuchamos parte de una conversación entre Su Gracia y Lord Otto, el rey decidió retirarle el cargo de Mano. Según entendí, sus intereses personales habían empezado a afectar demasiado a su juicio y, en cierta parte, entendí por qué. Yo de joven, mientras me formaba como escudero en el Nido de Águilas, también desee ser señor de Rapsodia, arrebatando el título de mi hermano y teniendo una vida fácil... pero cuando entendí mi destino y mi deber no vacilé, soy un segundogénito que no heredará nada, debo conseguir un nombre por mi mismo.
Al llegar a la Fortaleza Roja llamamos la atención de los príncipes. El joven Renash se acercó y tuvimos una breve conversación. Le expliqué que lo ocurrido no era asunto suyo y fui lo suficiente indiferente como para darle a entender de que, realmente, no era asunto suyo. Después continuamos nuestro camino con el maestre Orwell, quien estaba junto a Harrold.
Entramos en los aposentos de Su Gracia. Daenkiel preparó un ungüento para sus heridas y explicó lo sucedido durante el viaje, se retiró después de dar su informe.
Yo confirmé lo que había contado y añadí que Daryl había sido fundamental para nuestra supervivencia. No habría sido correcto omitirlo, su Gracia quiso conocerlo por lo que fui a buscarlo.
Lo encontré junto a Maelle y llevé a ambos ante el rey. Su Gracia los felicitó personalmente por lo ocurrido y les ofreció un trabajo. Al salir, Ser Harrold Westerling me observó durante unos segundos.
— Confío en vuestro juicio. Espero que no hagáis las cosas mal.
Asentí y continué con mi cometido, no tenía realmente nada para responderle. Acompañé a Daryl y Maelle hasta sus aposentos pero, antes de salir, Daryl me detuvo, había escuchado algo... era Lord Otto. Estaba hablando con su hija. Alcancé a escuchar parte de la conversación: Su Gracia iba a morir y Otto quería que su hija escogiera entre Rhaenyra y sus propios hijos.
...no me gusta lo que está tramando ese hombre, su ambición es desmedida...
Daryl me detuvo antes de que pudiera continuar mi camino. Me contó que, la otra vez que lo vimos escondido en un establo, Otto estaba reuniendo aliados para apoyar a Aegon como heredero legítimo en lugar de Rhaenyra.
También me habló de la emboscada que Larys había preparado para Maelle. Según Daryl, no tiene ninguna obligación con ella por haberla sacado de Isla Zarpa. No estoy de acuerdo, Maelle debía morir aquel día. Daryl intervino y evitó que ocurriera. Desde entonces considero que tiene una obligación moral con ella, aunque él no quiera reconocerla.
No es necesario que una persona acepte un deber para que este exista.
En cuanto a mí, la situación es más sencilla. Daryl me salvó la vida frente a Robaovejas. Por ello, mientras él siga en peligro, considero que tengo una obligación con él hasta que la deuda se salde.
... supongo que los dos estamos cargando con deudas que ninguno de los dos pidió...
Al día siguiente fui al puerto a recoger el cestus que había encargado. No tuve que pagarlo con monedas, entregué un par de piezas de armaduras de la triarquía y una lanza a cambio. Conservé mis siete monedas de plata. Me pareció una solución bastante mejor que gastar todo mi dinero.
Después regresé a la Fortaleza Roja para acudir al consejo. Se estaba preparando una expedición contra la Triarquía en los Peldaños. Daenkiel, Maelle y Daryl volverían a quedar bajo mi supervisión... También vendrían los mellizos de la princesa Rhaenyra. La decisión me sorprendió, son todavía adolescentes y tres son mujeres, no veía qué podían aportar a una expedición de ese tipo. Tampoco puse objeciones. Su Gracia había dado la orden y mi opinión sobre la edad de los príncipes no cambiaba mi cometido.
Corlys había decidido que seríamos parte de la punta de lanza de la armada. No era un plan que me agradase pero era el plan aprobado por el rey.
Pasamos varias semanas en el mar antes de llegar a los Peldaños.
Al desembarcar no encontramos a nadie, la isla estaba vacía. Nos acercamos a la boca de las cuevas y tampoco encontramos nada... solo avisté un rastro de sangre seca. Una de las adolescentes se puso a gritar de que nos rendíamos.
Rhaemon llegó poco después a lomos de su dragón, gritando que era una trampa.
Y... tenía razón. Solo que la trampa no era la que esperábamos, era peor.
Robaovejas estaba allí.
Todos salimos corriendo salvo Daryl y Maelle. Maelle intentó acercarse con una oreja de oveja. Estuvo a punto de ser quemada viva si no fuera porque llegó a cubrirse tras una roca. Me desvié y le grité a Daryl que saliera de allí, no iba a aceptar que un viejo enemigo fuera a acabar con él, cuando él me salvó a mi... No me hizo caso. Se subió a una piedra y le gritó a Robaovejas una palabra que no conocía:
— ¡Paquirri!
El dragón abrió las fauces, estaba a punto de incinerarlo, pero por algún motivo decidió no atacarlo y agachó el lomo, invitándole a montarse... Entonces apareció Caraxes. Mordió a Robaovejas en el cuello aprovechando que estaba distraído. Daryl intentó calmarlo en vano, el dragón respondió lanzando una llamarada contra Caraxes, hiriéndole gravemente.
Caraxes comenzó a huir siguiendo las órdenes de Daemon y Robaovejas fue detrás de él, preparado para morderle. Antes de que pudiera alcanzarlo apareció Renash con su dragón y lanzó fuego contra Robaovejas, impidiendo que mordiera a Caraxes.
Daryl consiguió calmarlo a tiempo ya que, si no lo hubiera hecho, seguramente Renash y su dragón habrían muerto, la cabeza de Robaovejas es la mitad del tamaño del dragón del príncipe.
Daryl se marchó volando y, junto a Daenkiel y Malle, regresamos hacia la Serpiente Marina con el bote en el que habíamos venido.
...no quedaba prácticamente nada, la Triarquía había conseguido su objetivo y habíamos caído de lleno en su trampa...
Terminamos regresando sobre Robaovejas: Daenkiel, Maelle y yo montamos con Daryl... No me gustó la experiencia, el suelo queda demasiado lejos cuando uno está sobre un dragón y me dio vértigo. Intenté no pensar demasiado en ello y me aferré a la bestia, sin mirar mucho al suelo.
Durante el trayecto tuvimos un percance pero no reparé en preocuparme, tenía otras cosas por las que preocuparme.
Finalmente regresamos a Desembarco del Rey, la reina Alicent nos esperaba en el pozodragón... estaba enfadada. Nos condujo directamente al salón del trono, donde Su Gracia esperaba.
Quería saber qué había ocurrido, se lo contamos y quedó más tranquilo, pero me llamó la atención el estado de salud en el que se encontraba, había deteriorado gravemente en la semana y media que habíamos estado viajando.