Arrakis. Dune. El planeta del desierto.
En este lugar la única ley es la sed, y la única moneda la especia. Bajo las dunas se mueven gusanos que pueden tragar una nave; en las cuevas viven los Fremen, que han hecho del agua un sacramento y del puñal una oración. Por encima de todo, el imperio: la Casa Atreides cae con honor, la Casa Harkonnen reina por miedo, y los Bene Gesserit susurran al oído de los reyes desde hace milenios.
"El miedo mata la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total."
Aquí el destino se mide en visiones cortadas por el cuchillo de la melange, y un nombre puede convertirse en mártir, mesías o monstruo en una sola tarde. Las mesas en este universo son juegos de política, religión y ecología — la espada es el último argumento, no el primero.
Aún no hay partidas abiertas en este universo. Vuelve pronto.
Lento, denso, ceremonial. Las decisiones tardan en aparecer pero pesan generaciones. Mucho cuidado con qué prometes — en Dune, todas las promesas se cobran.