Cargando crónicas…
Borrador a partir de tu propio texto — reescríbelo a tu voz cuando quieras.
Un Sin Color no tiene bando ni hace preguntas: cumple cualquier encargo siempre que el cliente pueda pagar su precio. Y ese precio va tatuado en el antebrazo, a la vista de todos. Quien pueda pagarlo, puede pedir lo que desee.
Casi siempre, lo que se les pide es una muerte.