Año (número)
47
Era (A.A. / D.A.)
D.A.
No hay documento del Cisma, porque el Cisma no se firmó: se dejó de hacer. Durante tres generaciones, el hierro y el sol habían cruzado hijas con la regularidad de las cosechas — así se preparan las conjuras — y a partir del 47, sencillamente, no hubo más bodas.
Sobre el porqué, cada casa cuenta su cuento. En el Centro se dice que Karrick coqueteó con la Rebelión y que la corona, magnánima, se limitó a cerrarle el lecho en vez del cuello. En el Sexto se dice que Karrick pidió por enésima vez su parte del Golpe — tierras del Quinto, dicen unos; un asiento en el consejo, dicen otros — y que el sol respondió con esa sonrisa que los Solera reservan para los acreedores.
El clérigo Osmel, que sirvió en ambas cortes, dejó escrita la sentencia que todo el norte repite desde entonces: «el hierro no suplica». No añadió más. No hacía falta.