Año (número)
192
Era (A.A. / D.A.)
D.A.
Entró por los muelles del Cuarto, si se pregunta en el Quinto; por una caravana del Quinto, si se pregunta en el Cuarto. Cuando la Iglesia ordenó cerrar los caminos, la orden viajó más despacio que la fiebre.
El mal empezaba con frío en las manos y acababa, nueve días después, con la piel del color que le dio nombre. Los físicos probaron sangrías, humos y santos; los registros de esos tres años prueban, sobre todo, que nada funcionó. Hay parroquias del Quinto donde el registro se interrumpe sin más — no quedaba mano que escribiera — y linajes nobles donde el Mal Gris tachó más nombres que la gran guerra.
La Iglesia lo llamó castigo, aunque nunca aclaró de qué. El pueblo lo llamó el Mal, a secas, que es como se nombra a lo que puede volver. Cuando pasó, había títulos en cabezas que nunca los esperaron, mesas con más sillas que comensales, y una generación entera que aprendió a contar primero a los muertos y después el grano.