Año (número)
78
Era (A.A. / D.A.)
D.A.
Solo el hambre explica que la casa caída y una conjurada del Golpe acabaran emparentadas a perpetuidad. La Hambruna dejó a la Marca comiendo hierba, y fue el grano de Velarde — no el del Centro — el que cruzó al Sexto aquel invierno.
El precio se pactó en el solar viejo de los Velarde, y de ahí el nombre: una hija o un hijo por generación, de una casa a la otra, a perpetuidad. Los pliegos de la Marca conservan la fórmula del juramento, que es hermosa y larga; el clérigo Osmel resume el fondo con menos ceremonia: «el Tercero compró con pan lo que el sol había comprado con sangre: un amigo en la Marca. Más barato».
La corte no lo prohibió. Hay quien lee en ello confianza, y quien lee cálculo: un Ormond casado con Velarde es un Ormond que lo pensará dos veces. Dos siglos y medio de bodas después, la pregunta de a quién sirvió mejor el Pacto sigue abierta — y las dos casas responderían lo mismo: a nosotros.