Año (número)
259
Era (A.A. / D.A.)
D.A.
Se llamaba — probablemente — Ludd, vendía agujas y cintas por las aldeas del Quinto, y un mal año proclamó que era bisnieto del heredero caído en el 129, criado en secreto por miedo al sol. Tenía el pelo del gris Ormond, buena planta a caballo y esa clase de voz que hace que la gente deje el arado.
Juntó ocho mil, si hemos de creer a la Crónica del Alcázar, que en materia de rebeldes nunca ha sido de quedarse corta. Quemó dos casas fuertes, colgó a un recaudador y marchó hacia la Marca esperando que la corona vieja lo abrazara como a un hijo.
La Marca lo recibió, lo escuchó — una noche entera, dicen los pliegos, a puerta cerrada con el señor de Ormond — y al alba lo entregó encadenado a los hombres del sol. Ahorcado en el Centro, sus ocho mil se disolvieron como sal en agua. Sobre aquella noche a puerta cerrada no hay una línea escrita, y es probablemente la conversación que más cronistas ha desvelado en un siglo. La corte pagó la lealtad de la Marca con una rebaja de tributos. En la Marca, que se sepa, nadie la ha celebrado nunca.