Año (número)
178
Era (A.A. / D.A.)
D.A.
El tratado de la Guerra de la Bruma lo decía con todas sus letras: «una hija del pantano cruzará el río, generación tras generación, como prenda». Braña lo cumplió durante ciento cincuenta años con una puntualidad que a la corte le pareció sumisión, porque la corte no lee el barro.
En el 178 tocaba boda, y la barca no llegó. Ni carta, ni embajada, ni desafío; el emisario del Centro esperó en el embarcadero hasta las primeras heladas y volvió con las manos vacías. Los señores del sol debatieron la respuesta durante meses — hay actas — y al cabo decidieron que un pantano airado costaba más de lo que valía una novia. La Guerra de la Bruma se había pagado cara la primera vez; nadie tenía apetito de segunda.
En el Sexto se dice que Braña esperó siglo y medio solo para poder decir que no cuando ya nadie pudiera obligarla. Es la clase de paciencia que en otros se llamaría rencor. En el pantano se llama memoria.