Año (número)
47
Era (A.A. / D.A.)
D.A.
Medio siglo tardó la ceniza en demostrar que aún quemaba. Los que se alzaron en el 47 eran de dos clases: los que recordaban — viejos leales de la corona Ormond, hijos de los ajusticiados del año 3 — y los que hacían cuentas — ninguna más larga que la de Karrick, que había puesto el hierro del Golpe y cobrado, a su juicio, calderilla. Hasta dónde llegó ese hierro en aquellos estandartes, cada pliego lo cuenta distinto.
La revuelta tomó dos castillos, quemó un puerto fluvial y murió en un campo cuyo nombre las crónicas ni registran. La corte fue generosa en horcas y avara en perdones; la Crónica del Alcázar despacha el asunto en cuatro líneas. Las horcas tardaron dos veranos en vaciarse.
De aquellas cenizas salieron dos cosas duraderas: la certeza de que la Marca no volvería a levantarse sin pensarlo dos veces, y un cisma silencioso en el norte — porque el hierro de Karrick no volvió a desposar al sol, y esa clase de divorcios, en este reino, duran más que los matrimonios.