Año (número)
322
Era (A.A. / D.A.)
D.A.
Nadie supo nunca de quién fue la idea, lo que ya es raro: las buenas ideas del Centro suelen tener muchos padres. Una boda entre el sol y la Marca — la primera desde antes del año 0 — que cerrara de una vez la herida más vieja del reino. Se pactó dote, se fijó fecha, se bordaron los dos estandartes en un mismo paño, cosa que no se veía desde tiempos de la corona vieja.
A un mes de la ceremonia, los esponsales se rompieron. Sin comunicado, sin agravio público, sin devolución de dote — detalle este último que los que entienden de rupturas encuentran el más elocuente de todos. La novia no ha vuelto a la corte; el novio, dicen, no ha vuelto a nombrarla. Las dos casas han respondido a toda pregunta con una cortesía idéntica y perfectamente impenetrable, que es la única cosa en la que el sol y la Marca han estado de acuerdo en trescientos años.
Los rumores, a falta de hechos, han crecido como crece la hiedra: que si una carta llegó la víspera, que si un clérigo confesó lo que no debía. Cinco años después, el paño con los dos estandartes bordados sigue — dicen — doblado en un arcón del Alcázar. Nadie lo ha quemado. Los cronistas viejos encuentran ese detalle más inquietante que la ruptura.