Año (número)
190
Era (A.A. / D.A.)
D.A.
Relevancia (mayor / menor)
menor
Leynnar celebraba el buen año como el Cuarto celebra todo: junto al agua, con bardos y peaje perdonado. Al segundo día corrieron los hermanos de la casa, como manda su costumbre, con lanzas de cortesía y el resultado que las canciones han contado ya demasiadas veces.
Nadie habló de mala fe, ni entonces ni después; la propia madre abrazó al hijo vivo sobre el cuerpo del muerto, delante de medio círculo. Pero hay accidentes que una familia no se perdona ni con testigos, y este fue de esos.
El superviviente pagó un septo de velas al Vado cada año hasta su muerte, y jamás volvió a tocar una lanza. En el Cuarto lo llamaron el de la Lanza Amarga — a la cara, nunca. El Vado tardó una generación en volver a oír música de justas.